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Mi historia hacia el positive parenting 

Escrito por:

Lorena Valera
Mis primeros años de trabajo fueron en el mundo corporativo en marketing y no fue hasta que me convertí en madre que mis intereses se volcaron, sin vuelta atrás, a todos los temas relacionados con la maternidad, la educación, el desarrollo cognoscitivo y emocional de los niños, el desarrollo infantil, etc.
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Positive Parenting: La misión de mi vida!

 

En mis años universitarios mientras estudiaba la carrera de marketing, tenía que tomar la materia de psicología como parte curricular. Todavía recuerdo claramente mi sensación al estar sentada en ese gran auditorio, con un profesor súper interesante junto a otros 100 compañeros, ¿qué era esto? Me pareció la clase más interesante en la que había estado toda mi vida. La palabra “psicología” proviene del griego psico o psykhé, que significa ‘alma’, ‘psique’ o ‘actividad mental’, y de logía, que significa ‘estudio’ o ‘tratado’. Por lo tanto, psicología significa estudio o tratado de la psique. ¡Guau! poder estudiar los procesos mentales y del comportamiento de los seres humanos me pareció muy interesante, por lo que decidí estudiar también psicología. A pesar de que me resultó fascinante la carrera, al final decidí que no era exactamente lo que buscaba, todavía tenía otros intereses más fuertes.


Mis primeros años de trabajo fueron en el mundo corporativo en marketing y no fue hasta que me convertí en madre que mis intereses se volcaron, sin vuelta atrás, a todos los temas relacionados con la maternidad, la educación, el desarrollo cognoscitivo y emocional de los niños, el desarrollo infantil, etc., etc. Mi pasión por el bienestar infantil (que había tenido de toda la vida) incrementó, ahora no solo lo hacía por otros niños si no por los míos. Me embarqué en el estudio de estos temas tomando cursos en México y en el extranjero y leyendo cuanto libro científico y no científico encontraba. Entre más aprendía más sentía como que faltaba algo, que la mayoría de los cursos estaban fragmentados, o te podían dar consejos de disciplina, o tips para lactancia o para crear un vínculo sano, etc., pero no encontraba un curso integral que considerara todos esos factores más algo que nos ayudara a estar bien, más plenos a todos los miembros de la familia.

 


En esos años, mientras hablaba con una colega, descubrí la psicología positiva, ella me empezó a platicar que había leído de esta nueva corriente de la psicología que se enfocaba en temas como el amor y las emociones positivas, la verdad es que yo muy incrédula llegué a mi casa y me puse a investigar, pensé que todo esto iba a resultar ser un tipo secta del club de los optimistas, con cero credibilidad científica. Cuál va a ser mi sorpresa al leer que Martin Seligman, uno de mis profesores de psicología en la universidad de Pennsylvania que es ampliamente conocido por sus estudios sobre la depresión y por el concepto de indefensión aprendida, era uno de los pioneros en la investigación y postulación de la psicología positiva. Ahora si tenía que averiguarlo todo, primero que nada, busqué donde aprender de psicología positiva en México, pero desgraciadamente todavía no había nada, pero tuve la suerte de encontrar en la Universidad de Pennsylvania un curso breve de tan solo 8 semanas online que impartía Tal Ben Shahar, famoso por impartir uno de los cursos más concurridos en la historia de la Universidad de Harvard sobre “Psicología Positiva”. Este curso llamado Fundamentos de la psicología positiva, terminó siendo el fundamento de mi vida futura.


La Psicología Positiva es el estudio científico de las bases del bienestar y de la felicidad, así como de las fortalezas y virtudes humanas siendo su principal objetivo el de desarrollar aspectos como la gratitud, el optimismo, o el amor, y aprender a identificar y conocer los factores que permiten sacar el máximo partido a la vida y darnos las competencias para vivirla más satisfactoriamente. Otra vez, ¡doble y triple Guau!, que tema me decía una y otra vez, fue cuando supe a lo que quería dedicarme por el resto de mi vida, fue un llamado instantáneo, una respuesta a mi continua pregunta interna de cómo ayudar para tener un mundo mejor, entendí que ésta sería mi misión y mi manera de contribuir con un granito de arena a la sociedad.


Unos años después de seguir estudiando y aplicando la psicología positiva en madres primerizas, fui la primera instructora del Certificado de Psicología Positiva del Instituto de Ciencias de la Felicidad en la CDMX. Pero a pesar de que trabajaba con madres aplicando lo que sabía de la psicología positiva y que la enseñaba, no había un modelo científico de positive parenting en ningún lugar del mundo. Durante un tiempo seguí buscando alguien que postulara a la psicología positiva aplicada a las familias y al parenting sin éxito. ¿cómo podía ser que nadie lo estuviera haciendo? La ciencia de la psicología positiva es muy joven, y los recursos de investigación se enfocaron inicialmente a la psicología positiva aplicada en las organizaciones y en las escuelas. Por lo que decidí no esperar más e irme a estudiar la Maestría de Psicología Positiva aplicada en la Universidad de Pennsylvania para poder trabajar de cerca en mi proyecto de “Positive Parenting” con el apoyo y retroalimentación de los mejores profesores e investigadores de psicología positiva en el mundo. Así fue como nació este programa, creado para todas las familias, padres y madres del mundo, con la esperanza de ayudar a sembrar semillas de amor, compasión y bondad en el núcleo familiar y con la esperanza de que por efecto domino llegue mucho más allá.

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